jueves, 23 de noviembre de 2017

JORNADA NACIONAL “EDUCAR EN IGUALDAD: PREVENCIÓN Y ERRADICACIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO. 24 de noviembre

FUNDAMENTACIÓN: ¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE VIOLENCIA DE GÉNERO?


A lo largo de la historia, las distintas culturas han construido y transmitido representaciones sociales y formas de comportamiento que se consideraron distintivas y propias de los varones y las mujeres, dando lugar a estereotipos que definieron modelos rígidos de “ser mujer” y “ser varón”. Estos estereotipos de género han legitimado el poder de los varones sobre las mujeres y sus cuerpos. La diferencia biológica de sexo entre varones y mujeres ha subsumido a las mujeres al ámbito privado –reforzado por la maternidad–, en tanto los varones han monopolizado el espacio público. Tradicionalmente, los varones han sido considerados responsables de la manutención económica de la familia, ostentando por ello mayor poder, mientras que la mujer quedaba subordinada a tareas que carecen de valor social legitimado. En igualdad de condiciones, los varones aún disfrutan de condiciones laborales más ventajosas: perciben salarios más elevados por igual tarea y tienen mayores oportunidades de éxito que las mujeres; en la economía y en la política ocupan un número mucho mayor de puestos, y los más importantes. El siguiente señalamiento referido a la situación de las mujeres, que data de hace más de medio siglo, mantiene su vigencia pese a los avances habidos: “Los dos sexos jamás han compartido el mundo en pie de igualdad; y todavía hoy, aunque su situación está evolucionando, la mujer tropieza con graves desventajas. En casi ningún país es idéntico su estatuto legal al del hombre, y con frecuencia, su desventaja con respecto a aquel es muy considerable. Incluso cuando se le reconocen en abstracto algunos derechos, una larga costumbre impide que encuentre en los usos corrientes su expresión concreta… Toda la Historia la han hecho los varones”. En el imaginario social se naturaliza la desigualdad de género a través de ciertos mandatos que todavía hoy operan en nuestra sociedad. Los varones aprenden desde niños un ideal masculino que exalta el éxito visualizado externamente, en tanto se reprime la esfera emocional. El ejercicio de la fuerza física, la tolerancia al dolor, la ocupación de espacios de privilegio y el dominio en su vínculo con las mujeres, entre otros aspectos de la violencia, adquieren un elevado valor simbólico en la construcción de la identidad masculina basada en estereotipos. Las mujeres, en cambio, han sido educadas para la obediencia, sobrevalorando el sentimentalismo que se asocia a una supuesta debilidad. En el contexto de estas construcciones sociales e históricas, “la violencia de género se define por las relaciones desiguales de poder que subordinan a las mujeres, por las relaciones patriarcales que hacen de las mujeres (y los hijos e hijas) propiedad de los varones y responsables del cuidado del hogar y los trabajos domésticos” (Maffia, 2016). El objetivo de quien ejerce violencia es controlar a la pareja a través del maltrato y suele expresarse como abuso de poder, dominación y control sobre la otra persona y la restricción de sus derechos. La violencia machista puede ir desde el acoso callejero hasta el abuso sexual explícito. Se ha interpretado que la violencia de género funciona como un disciplinamiento para mantener la desigualdad entre varones y mujeres a partir de la imposición del miedo, logrando que las mujeres no salgan de los límites que una sociedad y cultura patriarcales les han fijado tradicionalmente. Reconocer el carácter social, cultural e histórico de las relaciones entre ambos géneros da lugar a cuestionar este orden. Comprender y visibilizar estos mecanismos hace posible la denuncia de la desigualdad entre ambos géneros. A partir de las luchas de los grupos feministas, las mujeres han ido conquistando lugares en los espacios públicos, han propiciado la crianza compartida y reivindicado sus derechos 6 JORNADA NACIONAL “EDUCAR EN IGUALDAD: PREVENCIÓN Y ERRADICACIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO” sexuales y reproductivos. Estos procesos han generado resistencias y reacomodamientos en las identidades masculinas hegemónicas que históricamente han detentado su poder y dominación, generando en algunos casos la incrementación de diversas formas de violencia. Aún con lo que se ha avanzado en la superación de obstáculos materiales y simbólicos para la construcción de relaciones más igualitarias entre varones y mujeres, persisten en las instituciones condiciones que refuerzan estereotipos, desigualdades y violencias de género. La Ley N.º 26.485 entiende por violencia contra las mujeres toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal. Quedan comprendidas también las perpetradas desde el Estado o por sus agentes. Se considera a su vez, violencia indirecta toda conducta, acción u omisión, disposición, criterio o práctica discriminatoria que ponga a la mujer en desventaja con respecto al varón. La escuela ante la violencia de género En la vida cotidiana de la institución educativa tiene lugar un proceso de construcción de un orden pedagógico que contribuye a definir y conformar sujetos femeninos o masculinos a través de la transmisión de un caudal específico de definiciones y relaciones de género, que van pautando modos de comportamiento aceptados o no para cada género. Pero al mismo tiempo la escuela puede aportar a la transformación de las bases culturales, modificando aquellas concepciones y prácticas que se reproducen a través de las matrices simbólicas y promoviendo iniciativas orientadas a generar condiciones para la igualdad de derechos y la convivencia saludable entre los géneros. La producción de materiales didácticos con enfoque de género para todos los niveles educativos, producidos por el Programa Nacional de Educación Sexual Integral en el marco de la Ley N.º 26.150 y los Lineamientos Curriculares, brinda un marco de referencia para seguir incluyendo y profundizando en esta mirada, sobre los contenidos y los materiales de enseñanza de todas las disciplinas. Asimismo, es necesario revisar los modos de vínculo en las aulas, los usos del lenguaje y otros aspectos de la organización de la vida escolar cotidiana. La escuela entendida como ámbito protector de derechos tiene la responsabilidad de intervenir frente a todo tipo de vulneración (maltrato, violencia o abuso sexual) que pueden padecer los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Según normativas expresas, le cabe acompañar y denunciar situaciones de violencia sufridas por las y los estudiantes dentro o fuera del establecimiento escolar. Es importante que las y los docentes puedan poner luz sobre estas situaciones, que a veces pasan inadvertidas para la mirada institucional que se acostumbró a que “las cosas siempre fueron así”. La escuela es el ámbito de encuentro de los estudiantes con otros varones y con otras mujeres. En el tránsito por la escuela secundaria, las y los jóvenes vivencian sus primeros amores, el inicio de relaciones sexuales y la resignificación de sus vínculos en relación con sus pares, con los adultos referentes y con su entorno en general. En algunos casos se producen a esta edad maternidades y paternidades. En este contexto, los adultos deben poder acompañar estas situaciones y otras para ellos novedosas, como las modalidades de interacción personal que resultan del uso de las redes sociales y de las nuevas tecnologías; ellas pueden suscitar situaciones riesgosas en cuanto a la intimidad y la posible vulneración de derechos. Se propone en consecuencia que la escuela eduque en valores y en actitudes de respeto a la intimidad e integridad de las personas, y que promueva asimismo una sexualidad responsable. JORNADA NACIONAL “EDUCAR EN IGUALDAD: PREVENCIÓN Y ERRADICACIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO” 7 Los y las docentes que trabajan con adolescentes deben poder reconocer estas problemáticas y darles lugar en el aula, brindar orientación a temas como la coerción a la iniciación sexual y las presiones del grupo de pares. Asimismo, es importante que el o la docente posea información sobre recursos locales que abordan la problemática de la violencia y la protección de niños, niñas y adolescentes para su apoyo y derivación. La Ley N.º 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los Ámbitos en que Desarrollen sus Relaciones Interpersonales garantiza todos los derechos reconocidos por la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer. La Ley N.º 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Ni- ñas, Niños y Adolescentes reconoce su derecho a la dignidad, a no ser sometidos a trato violento, discriminatorio, vejatorio, humillante, intimidatorio, ni a forma alguna de explotación económica, torturas, abusos o negligencias, explotación sexual, secuestros o tráfico o a condición cruel o degradante. En caso de tomar conocimiento de malos tratos o de situaciones que atenten contra la integridad psíquica, física, sexual o moral de un niño, niña o adolescente, los miembros de establecimientos educativos y de salud son legalmente responsables de comunicarlo a la autoridad de Protección de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. “Ni una menos” En nuestro país, frente a los graves hechos sociales de violencia extrema hacia las mujeres, la sociedad ha respondido masivamente poniendo un límite y visibilizando su repudio e intolerancia a las agresiones, a través de marchas multitudinarias bajo el lema “Ni una menos”. Estas marchas se concretaron en muchas ciudades de nuestro territorio tras la pasmosa sucesión de femicidios. Las últimas estadísticas revelan que la violencia de gé- nero mata a una mujer cada treinta horas. También se ha avanzado en la implementación de políticas públicas en relación con la trata de personas, reconociéndola como otra forma de violencia de género. Como sociedad estamos atravesando un momento de fuerte demanda al Estado para que se planifiquen, financien e implementen políticas públicas de protección a las mujeres y atención especializada a las víctimas y sus hijos e hijas (si los tuvieren), como también políticas de pronta y efectiva intervención del sistema judicial que sancione a los agresores. Asimismo, es importante el desarrollo de campañas de sensibilización y prevención en la problemática; y un trabajo sostenido para seguir avanzando en un cambio de modelos educativos y culturales, que apunten a construir una sociedad justa y equitativa, erradicando la violencia de género.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Semana de la Educación Sexual Integral



Semana de la Educación Sexual Integral
29/8 al 2/9



Para comprometernos con una Educación Sexual Integral “ESI” los aprendizajes impulsados deberán propender al desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes, ofreciendo conocimientos significativos y pertinentes a cada etapa evolutiva, ayudando a los alumnos y alumnas  a comprender su crecimiento, los cambios, sus emociones, necesidades y problemáticas que ese crecimiento conlleva.
Desarrollar  estrategias de diálogo y búsqueda de consenso en las familias y en la escuela y a su vez, entre ambas instituciones, no sólo en lo referido a la ESI, sino también en temas vinculados al lugar de los adultos en lo concerniente al acompañamiento de los hijos/alumnos en su crecimiento y desarrollo integral.

·         Para reflexionar juntos…

NIVEL INICIAL





NIVEL PRIMARIO



NIVEL SECUNDARIO

·         Para complementar la mirada:
www.primerosanios.gob.ar/descargas/publicaciones/material-familias/esi.pdf

·         Para reflexionar desde la Literatura:
Luis Pescetti me va a nacer un hermanito (cancion) 
Caperucita Roja tal como se la contaron a Jorge. Luis M Pescetti 
Mi amigo el conejo. Eric Rohmann 
Cuentopos de Gulubú. Ma Elena Walsh 
Candelaria y los monstruos. Griselda Galmez 
La familia de la soga . Graciela Montes 

jueves, 12 de mayo de 2016


La importancia del cuento en la primera infancia

En el Nivel Inicial estamos organizando la apertura de la biblioteca de cada sala

         Como ustedes saben el contar y escuchar historias es un deseo tan antiguo como la humanidad, un deseo compartido por todas las culturas, como necesidad de trasmitir experiencias, explicarse la vida, conservar la memoria colectiva o simplemente por imaginar historias.
        En la literatura infantil la música y la posibilidad mágica y lúdica de las palabras son elementos imprescindibles. Es a través de los juegos de palabras, conjuros, trabalenguas, rimas, adivinanzas, etc, que los chicos se apropian del lenguaje como materia de juego y comienzan a entender el valor poético de las palabras.
         Los invitamos a incentivar desde casa los momentos del cuento, recordándoles todos los beneficios que esto significa en nuestros niños:

v  estimulan la fantasía, la sensibilidad, la memoria y la expresión
v  ayudan a desarrollar el lenguaje y ayudan a despertar el intelecto.
v  aprenden a escuchar con atención y a ser pacientes.
v  fomentan la capacidad de ponerse en el lugar del otro.
v  enseñan a identificar emociones como el miedo, la frustración, la ira..
Todo niño desea la atención de sus padres y pasar tiempo con ellos, y el rato de contar un cuento incrementa la comunicación, el vínculo afectivo y la confianza entre ambos.

Y dejamos este artículo para seguir reflexionando



http://enclase.com.co/efecto-de-los-cuentos-en-el-cerebro-del-nino/

                 Personal directivo y docente del nivel Inicial

viernes, 6 de mayo de 2016

Estimadas familias:

En esta oportunidad, nos acercamos a ustedes por  este medio, para acercarles materiales, que a nuestro entender, resultan de suma importancia compartir y socializar. Tales aportes teóricos han sido conversados durante de la Reunión de familias, de la sala Blanca del jardín.
Los/as invitamos/as a leerlos y re-pensar a partir de los mismos:
http://www.fundaciongeb.org.ar/aportes_docente/2014didacticadelaternura.pdf  - Didáctica de la Ternura  por M.  Emilia López



Hasta Pronto…


Sritas Karina y Yael.

viernes, 8 de abril de 2016

Estimadas familias:
En esta oportunidad, queremos compartir con ustedes, un artículo de suma importancia para leer, reflexionar y re- pensar determinadas cuestiones que suceden en el cotidiano de las salas de los más/as chiquitos/as. 
Mordidas, arañazos, el por qué…
Es bastante frecuente que, después de una jornada de jardín, alguno de los niños/as salga con un mordisco o un golpe fruto de un encuentro complicado con un compañero ¿Por qué se comportan así los niños/as a esta edad?
 Una de las consecuencias del exceso de protección es la baja tolerancia a la frustración, aquel niño/a al que nunca le han negado nada, no conoce el significado de la palabra 'no', es muy difícil entenderlo y suelen reaccionar a través de estas conductas.
Por exceso de emoción, alegría o cariño
Muchas veces lo que acaba pareciendo una agresión no deja de ser un acto de cariño..., aunque un poco exagerado, eso sí. A esta edad aún no tienen control emocional; no son capaces de canalizar las emociones intensas.
 Por ausencia de lenguaje oral
Al no dominar la comunicación verbal, sus formas de mostrar rechazo, frustración, deseo o necesidad se dan a través de estas manifestaciones. Sus conductas son, simplemente, una manera de decir qué quieren o qué no quieren, su modo de hacerse entender y de resolver los problemas. 
Por pensamiento egocéntrico
A esta edad los niños están en un momento evolutivo conocido como el del pensamiento egocéntrico, es decir que, son incapaces de ponerse en la piel de los otros. Si yo quiero ese osito, lo quiero ahora y no me preocupa que lo tengas vos; no puedo comprender que vos también lo quieras. Lo quiero y te lo quito y, si te resistes, te muerdo. Además, después tampoco pueden entender por qué llora el mordido.
Los niños de uno a dos años no son capaces de compartir. No es que sean egoístas, es que aún no saben hacerlo.
Se entiende que estas conductas están dentro de lo normal a esta edad, pero es necesario encauzarlas hacia otras formas de relación más adecuadas.
La clave está en corregir estos comportamientos con constancia pero sin dureza, evitando en todo momento ofrecerles modelos agresivos: la solución no es enseñarle a que muerda al que ha sido mordido.
·         Hay que hacerle entender al que ha provocado el altercado que lo que ha hecho no está bien, que actuando así hace daño a su compañero y que no debe repetirlo.
  • Hay que evitar etiquetar a los pequeños como malos. Los niños no son malos, lo que está mal es su acción y así hay que hacérselo ver. Ponerles etiquetas solo va a llevar a que se identifiquen con el papel y a reforzar ese comportamiento.
  • Cuanto más claras estén las normas y los límites, antes los interiorizarán y podrán ir desarrollando progresivamente habilidades sociales alternativas a la agresión para resolver sus conflictos.


Autora: Alicia Herranz  Lic. En psicopedagogía


                                     Hasta la próxima...

Docentes de Sala Blanca y Sala Celeste.